Tom, me gustaría empezar con una de las frases más manidas de los últimos años:
“La marca, junto con las personas, es el activo más importante de una organización”
¿Qué es lo que se quiere decir exactamente? ¿A quién está dirigida esta afirmación?, ¿es sólo para la gran empresa?. A los pequeñitos y a los que empezamos, ¿nos ha de importar?
El branding no es una responsabilidad cosmética de una gran empresa, es decir , logos, colores, taglines, publicidad, etc. Se trata más bien de un modo de pensar particular que todos debemos aplicarnos, que dice: “¿Qué inversiones específicas debo hacer como empresa para lograr que la gente nos elija, hable favorablemente sobre nosotros, nos sea fiel y nos apoye?” Si realizas todo lo que se supone que debes hacer y tomas las decisiones correctas, crearás una marca fuerte, que no es más que una predisposición de tu audiencia deseada para afiliarse contigo.
El objetivo entonces es crear una expectativa de valor única con tu audiencia, estimular el deseo de ese valor, provocar su experimentación y reforzar la decisión proporcionando una experiencia que se ajuste a sus expectativas. Una vez que lo logras, tu trabajo se vuelve cada vez más retador: hazlo una y otra y otra vez porque si no, tus clientes se irán con alguien más creativo, con más conocimiento, más pasión o más recursos.
¿Cómo podemos crear esta expectativa de valor única?
De muchas maneras. El valor puede ser un beneficio funcional, un ahorro de tiempo, un valor estético, una identificación, una mayor calidad percibida, un efecto placebo estético, una nueva experiencia, el interés de una novedad, una escapatoria del aburrimiento, una sorpresa, un aprendizaje, participar en algo que merezca la pena…Es todo aquello que añada valor a la vida de los clientes en cualquier sector de actividad. Las maneras de alcanzarlo son infinitas. No hay productos commodity, sólo hay un pensamiento commodity.
Descubrir qué valor podemos aportar significa conocer al cliente en profundidad, sentir lo que él siente, andar con sus zapatos. Y nuestro trabajo es sorprenderle, posibilitarle, involucrarle, autorizarle, conectar con él e inspirarle creativamente.
¿Por qué deben invertir las empresas en marca ahora, en tiempos de crisis?
Porque todas las actividades que las empresas eligen hacer son una inversión en su marca, tanto si son conscientes de ello como si no lo son. Cuando alguien elige fregar los suelos, lo hace para crear una cierta expectativa y comportamiento subsecuente con empleados y clientes. La primera mesa de despacho del fundador de Amazon, Jeff Bezos, era una puerta sujetada con dos borriquetas. ¿Por qué? Porque eligió invertir sus limitados recursos donde mejor lo rentabilizaría su “marca”, en la ejecución de su negocio, en mejorar la expectativa y la experiencia on-line de sus clientes.
La pregunta que hay que hacerse en momentos de crisis es, “¿Estamos invirtiendo nuestros recursos (dinero, tiempo y atención) en la forma que más le importa a nuestra gente (empleados, clientes y comunidad)? ¿Estamos estimulando el comportamiento que nosotros deseamos, proporcionándoles ese valor único que ellos desean?”
La crisis es el mejor momento para repensar actividades y rediseñarlas para hacerlas más tangibles y significativas para nuestras audiencias. Tu cliente lo está esperando y, mientras tanto, tus competidores están paralizados por el miedo y la confusión. Así que hay una inmensa oportunidad.
¿Y qué beneficios obtengo?
En el actual mercado abierto e interconecado, si inspiras a la gente y le entregas un valor que las cautive, difundirán entre amigos y asociados el mensaje del valor único que provees (tu marca). Esto reduce la inversión en marketing y ventas y te permite invertir más dinero para distanciarte de potenciales competidores mejorando tus productos, servicios y el rendimiento de tus empleados. La gente a la que inspiras saldrá de su camino para ayudarte, contribuyendo con ideas para la mejora y el crecimiento de tu negocio, lo que de nuevo te empujará hacia delante haciéndote más significativamente único y relevante para tu audiencia. No puedo pensar en un beneficio más importante.
¿Por qué las cosas son diferentes ahora? Desde tu punto de vista, ¿cuál es la tendencia principal que afecta a la marca?
La principal tendencia que afecta a las marcas hoy es el importante cambio en el concepto de lo escaso. Hay una diferencia fundamental entre la lógica del antiguo mercado que era más simple y la lógica de un nuevo mercado, saturado de marcas y conectado entre sí.
La lógica antigua era algo así: “¿Cómo utilizamos el dinero y otros recursos que facilita el dinero para lograr clientes que se gasten su dinero?”. El fin era el dinero y los medios eran esa otra gente.
Se trataba de ser listo y persuasivo y tener los contactos necesarios y la suficiente perseverancia como para hacer mover el plan hacia delante (mientras hacemos los ajustes necesarios). Invertir mucho en publicidad de masas y comprar espacio en las horas de mayor audiencia y otras localizaciones porque eso era lo escaso. Tener el dinero y los contactos necesarios para explotar esa escasez era lo que lograba resultados y valor económico.
Hoy la economía ha borrado esa idea de nuestra cabeza. La cuestión inteligente que hoy nos debemos plantear es: “¿Cómo utilizamos el dinero y otros recursos que nos proporciona el dinero (como el talento) para que los clientes se conecten, participen, compartan, aprendan, creen, contribuyan o evolucionen alredededor de o gracias a nuestra marca?”. Cada vez más la finalidad es que gente parecida haga cosas, comparta y colabore con tu marca que es el facilitador y el medio es el dinero.
¿Por qué? Porque hoy en nuestro mercado de la abundancia lo escaso es la atención y el compromiso
“En la era postindustrial, la escasez crítica es el tiempo y el significado. Y la gente sólo cederá su tiempo por significado. Por tanto, uno de los retos a los que se enfrenta la empresa americana es añadir significado a la vida comercial. Eso es difícil que una empresa lo haga a no ser que sea capaz de transmitir a sus empleados el significado de su empresa.”
Y no se trata sólo de las empresas americanas. Todas las empresas de la era postindustrial deben enfocarse en el significado, en entusiasmar a la gente, en hacerla participar y emprender acciones para hacer avanzar una idea –una marca- que se ha desarrollado para ayudar a mejorar las vidas de la gente y, como escribió Jung, “encender una luz en la mera oscuridad del ser” Y después….la pasión, el crecimiento, los activos y los resultados emergerán inevitablemente.
Muchas gracias Tom. Ha sido un placer charlar contigo.
Y ahora como siempre, os animo a todos a empezar nuestra conversación.
14 comentarios:
"Cada vez más la finalidad es que gente parecida haga cosas, comparta y colabore con tu marca que es el facilitador y el medio es el dinero. "
Vamos, hablando en plata, entiendo que las "marcas" usan dinero para SOCIALIZAR... que todos los bebedores de la cerveza x vean juntos el concierto y (excluyendo los bebedores de otras cervezas); que los usuarios de la compañía telefónica z dejen de comunicarse con los de la Ç...
¿Alguien puede decirme qué diferencia hay entre esto y:
"Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
Principio de orquestación.
“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad. "
Para los no avezados, son algunos de los principios de la Propaganda del gurú Goebbels.
Lo que leo como "antiguo", el dinero como fin, me parece más a la orden del día que nunca... Y las pretensiones de "otros fines", puro ornamento.
Así, no puedo evitar considerar el branding, desde este punto de vista, como un embellecedor, como un maquillador de cadáveres de funeraria.
¿Cuál es el propósito de “hacer negocios”? La mayoría respondería que hacer más y más dinero. A las grandes marcas las conduce una pasión más allá de la ganancia financiera. La pasión de añadir valor y significado a las vidas de la gente. En realidad todo pasa por la intención.
Desde mi punto de vista, el branding no es layudar a los vendedores a vender y no es ayudar a comprar a los clientes. Y ciertamente no se trata de propaganda y manipulación. Se trata de ayudar a los clientes a sentir y a lograr. Se trata de apoyar y guiar. Pasar tiempo ayudando a los clientes a hacer conexiones que aporten significado a sus pasiones; por ejemplo Harley Davidson y la motocicleta y su comunidad; Nike y el atletismo, Patagonia y el amor por las actividades al aire libre, etc.
Echa una ojeada a los sitios de las redes sociales como Facebook y Twitter, así como los sitios de subastas por Internet. No venden nada. Están ayudando a la gente a hacer lo que posiblemente no podrían hacer por sí mismas. Este es el futuro de crear una marca duradera.
Ayudar a los clientes a sentir y a lograr... apoyar... guiar... conectar... significar...
Me temo que mi capacidad de diálogo está bastante limitada, pues es básico un lenguaje común, y yo sólo leo "comer la cabeza"...
La RAE define "manipular" como "intervenir con medios hábiles al servicio de intereses particulares"(es una defición manipulada, porque no la cito completa)...
No niego la habilidad del oficio, pero es como un simposio para elaborar una inyección letal más eficiente: la investigación en sí está bien, pero el objetivo (matar a los condenados) es (me parece) reprobable.
¿Qué entendería George Orwell de guiar, apoyar a la gente, y "hacer conexiones que aporten significado a las pasiones" de cada individuo?
Todas estas labores devienen en IDENTIFICAR una labor con una marca, y eliminar el camino inverso: si visto Nike es que soy deportista, por lo tanto, ¿para ser deportista tengo que vestir Nike? Es peligroso, y es la razón de ser de los uniformes, de la uniformidad, de la despersonalización...
No sé...
Te agradezco, en cualquier caso, tu didáctico comentario, y siento haber herido algún sentimiento (me dicen que "me he pasado"), pero debo estar influido por la literatura antiburguesa (Recién leído La necesidad del Arte, de Ernst Fisher, que recomiendo)
Gracias por el interesante artículo.
Este experimentado publicista se lo curra para explicar que ahora quizás más que antes el marketing se dedica a vender nubes de humo: "dar significado -- entusiasmar a la gente -- hacerla participar -- avanzar una idea –una marca- -- ayudar a mejorar las vidas de la gente..." y aquí mejor paramos.
Tanto interés por mejorar las vidas de las personas me recuerda la tesis de "Consumer angst":
"El objetivo global de la publicidad moderna es hacernos olvidar el hecho de que normalmente no nos falta nada para vivir cómodamente, y para lograrlo intenta crear una atmósfera de insatisfacción."
Parece que se ensayan nuevas tácticas, y el objetivo está mucho más claro: vender a las empresas un producto (la marca) cuyo resultado final es difícilmente medible. Más que nunca ahora que no buscamos un "mero incremento de ventas".
Por poner algo de mi directa opinión: toda clase de Publicidad es en última instancia un derroche de energía, un recurso que 'sobraba' el siglo pasado pero que comienza a escasear, ¡por culpa del derroche!
Hola, Tom:
Las marcas que para ti como experto en marcas tienen esos significados tan positivos y correctos, a otros (no somos pocos) nos evoca lo siguiente:
-Harley Davidson: deseo fardar de moto y me voy a gastar toda la pasta en accesorios que molan. Además, el sonido de mi moto refuerza mi dura y agresiva personalidad.
-Nike: miles de manitas cosiendo a diestro y siniestro en algún rincón del tercer mundo.
-Patagonia: región de Argentina. Mi amiga Laura.
-Facebook y twitter: espionaje, chismorreo y pérdida de tiempo. Eliminación del derecho al olvido.
Desgraciadamente las palabras "branding" y "marketing" ya tienen connotaciones negativas. Además nunca se sabe si los ejemplos que se presentan, como Nike o Harley Davidson tendrán connotaciones positivas o no. Dicho esto, las marcas y el "branding" siempre existirán para lo bueno o para lo malo. Y yo aboco por lo bueno.
Por ejemplo, Susan G. Komen para The Cure® , líder global del movimiento sobre el cáncer de mama, que ha invertido más de 1 billón de dólares desde su concepción en 1982. Siendo la red mundial movilizadora de bases más amplia de supervivientes del cáncer de mama y activistas, emplean el concepto del "branding" de modo muy efectivo para inspirar y dar poder a la gente, asegurar la calidad de la atención para todos y dinamizar a la ciencia para que encuentre curas.
Siento disentir tanto con Mr. Asacker, en parte porque no llego ni a neófito del medio, siquiera.
Pero eso de que "las marcas y el "branding" siempre existirán" es más una manifestación de deseo que otra cosa, salvo que esté omitido en el aserto "mientras exista este putrefacto sistema económico"...
El ejemplo es muy tierno, pero me ayuda a focalizar mis impresiones. Parece que he dado la impresión de que criticaba ferozmente el oficio "branding", y nada más lejos de la realidad. La realidad es que me repugna el branding aplicado a la empresa, por lo que tiene de edulcorador hipócrita: que se aplique a asociaciones, organizaciones y grupos cuya finalidad sea otra que "GANAR DINERO", me parece loable.
Con respecto a las connotaciones, me parece que el "marketing" no tiene connotaciones negativas, sino denotaciones negativas.
CONNOTAR:Conllevar, además de su significado propio o específico, otro de tipo expresivo o apelativo.
DENOTAR:Dicho de una palabra o de una expresión: Significar objetivamente. Se opone a connotar.
Bueno un post interesante, sobre todo cuando unido a los comentarios, lo podríamos rebautizar "del branding a la ética".
Uno que ha pasado muchos años en el andamio de la obra y unos pocos en la planta noble de las "estrategias", opta por la visión simplista de las "dos caras de la moneda" y,si alguien lo prefiere, disertamos sobre el ying-yang.
Porque a estas alturas de la película,no muchos cuestionan que una buena marca, negocio etc, deba producir números negros en la cuenta de explotación. Pero si se cuestiona, especialmente ahora, si la cuenta de explotación debe ser la deidad a la que se somete el conjunto de la actividad económica.
Dejemos pues al lado a los financieros con su "Cash is King",pero no le pidamos al Marketing ni a sus servidores, que nos transporten al Nirvana de la justicia social o al territorio de la libertad mas asèptica.
Exijamos simplemente, al branding y otros parientes, su cercanía a la realidad y a una verdad coherente(que no es la de las esferas astrales sino la cotidiana). Y exijamoselo por su propio interés.
Si la transmisión de "valores" o la conexión emocional, deriva en último término a que en un área como España, sus habitantes pueden consumir tecnología a perra gorda y pagar los alimentos al precio de un japonés, me temo que el digno oficio de trabajador de la marca, se va a ver al final infectado, por sus críticos, con las miasmas de la globalización.
Bajemos pues al terreno cotidiano de las marcas, para afirmar que, desde el andamio, he visto derrumbes importantes, tanto por la aluminosis que produce la falta de inversión en una buena argamasa (valores, territorios y demás) como por no gastar un chavo en mantenimiento, pensando que eso consiste en lavar la cara al luminoso del edificio.
No seamos pues tan duros con el branding. Al fin y al cabo cuanto más global es el alcance, más grosera es la señal. Y si no, acordemonos de "Encuentros en la tercera fase", película casi de culto, en la que las "fuerzas vivas" del terruño, lloran como novicias al recibir cuatro notas musicales que no pasarían a la final de Operación Triunfo.
Bueno...estoy encantada con el nivel de la conversación. Muchas gracias a todos los participantes en el debate que sois los verdaderos protagonistas del blog.
Para Alberto: No seas tan comemierda.
Estimado señor Anónimo:
Me da la sensación de que ha dejado de ser el anónimo escritor del Lazarillo de Tormes, para pasar a ser el anónimo guionista de Mujeres y Hombres y Viceversa...
Interpreto que la conclusión a la que has llegado sobre la ingesta de excrementos se sustenta en años de estudio y práctica en la materia. Sólo por eso, te respeto y hasta envidio.
Os pediría a ambos un esfuerzo para mantener la conversación dentro de los términos de diálogo constructivo y respeto a las opiniones ajenas, sin caer en la descalificación o el sarcasmo.
Hola:
El sarcasmo es síntoma de inteligencia y la descalificación supone una clara la falta de ella.
En cualquier caso, Irene, me parece que entradas como las del estimado señor Anónimo deberían ser eliminadas, porque aunque sirvan de desahogo para el que las rebuzna, desvían la atención del tema que se trata en el blog.
El blog está planteado para permitir, sin ningún filtro, la expresión libre de opiniones. No obstante,como aconsejas, quizás sería conveniente de ahora en adelante bloquear aquellos comentarios irrelevantes que puedan herir sensibilidades, como los últimos tres.
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